Afectaciones urbanísticas en Barcelona: cómo pueden arruinar la compra de tu vivienda

Afectaciones urbanísticas en Barcelona
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Os voy a contar la historia de Petra, una chica que creía haber encontrado la vivienda de sus sueños.  Un ático precioso con una terraza que tenía unasmaravillosas vistas a la Sagrada Familia, y encima a precio de auténtica ganga. Lo que no sabía Petra, era que ese sueño pronto se iba a convertir en pesadilla.

La historia de Petra: cuando comprar casa se convierte en un problema

Petra es una chica alemana que vivía y trabajaba en Munich. Sin embargo desde
hacía años estaba enamorada de Barcelona. Aprovechaba cualquier excusa para
venir a pasar unos días en esta ciudad. Petra soñaba con comprarse un pequeño
apartamento en un lugar céntrico de la ciudad, con una bonita terraza y unas vistas
bonitas.

Así que cuando en su trabajo le dijeron que podía teletrabajar, Petra no se lo pensó
dos veces. Sabía que esa era su oportunidad para cumplir un sueño largamente
acariciado.

Así que empezó a buscar algo dentro de su presupuesto. Al principio lo que veía no
le convencía, pero después de algunos días por fin encontró lo que estaba
buscando, un pequeño ático con una bonita terraza con vistas a la Sagrada Familia,
y encima a un precio de auténtica ganga.

Según le dijo la agencia, el vendedor tenía mucha prisa en vender porque tenía
ciertas deudas que saldar urgentemente, así que si estaba interesada tenía que
comprarlo ya mismo, sin hipoteca, porque el vendedor no estaba dispuesto a
esperar los 3 meses de media que tarda en tramitarse una hipoteca, de ahí que el
precio fuera tan bajo.

Si bien le pareció que tanto la agencia y el vendedor sonreían demasiado y eran
demasiado zalameros, eliminó esos pensamientos de su mente, se dijo a sí misma
que seguro que son diferencias culturales, acostumbrada al frío trato alemán, es
normal que en el sur de Europa le parezca que sonríen demasiado. Además,
oportunidades como esa solo pasan una vez en la vida, y la agencia le había dicho
que había otras personas interesadas, y si no hacía la reserva hoy mismo, lo más
seguro es que se lo quitaran.

Petra disponía del dinero para comprar sin hipoteca. Así que no se lo pensó más y
en 15 días ya se estaba mudando a su nueva casa.

Pintó las paredes de colores alegres, le puso muebles nuevos del Ikea y llenó la
terraza de plantas. Los primeros meses pasó horas en su terraza cuidando las
plantas, tomando el sol, organizando barbacoas con amigos, leyendo, meditando…

También le encantaba su nuevo barrio, una zona bulliciosa muy cerca del centro,
con tiendas, restaurantes, pubs, centros comerciales, cines… y todo lo que pudiera
necesitar.

Pero de repente un buen día recibió una carta del ayuntamiento que no acababa de
entender bien. La tradujo con la ayuda de un traductor online y no parecía contener
buenas noticias. Esa noche casi no pudo dormir, y al día siguiente fue a ver un
abogado, que después de leer la carta le confirmó sus peores sospechas: toda la
manzana donde Petra tenía su apartamento, tenía una afectación urbanística
porque estaba previsto hacer ahí un parque, y por eso iba a ser demolida. Lo peor
era que como indemnización le ofrecían un precio ridículo que ni siquiera cubría lo
que ella había invertido.

En esos momentos todo tuvo sentido, la prisa por vender, el bajo precio, el no
querer que hiciera hipoteca, la forzada simpatía de la agencia y del vendedor…

Fue corriendo a la inmobiliaria que le había vendido la casa para pedir
explicaciones, pero se encontró que había cerrado hacía apenas un par de meses.
Intentó contactar con el vendedor pero lo único que tenía de él era su nombre, no
tenía su teléfono, ni su correo electrónico.

Decidió demandar judicialmente a los responsables de la agencia y al vendedor, por
estafa. Estos se defendieron diciendo que en el contrato de compraventa que ella
firmó, había una cláusula que decía que ella conocía y aceptaba el estado físico,
civil y urbanístico del inmueble.

Es cierto que esa cláusula aparecía en el contrato que ella firmó, pero ella alegó
que era una pequeña mención dentro de una cláusula que decía muchas otras
cosas, en un contrato largo, lleno de contenido jurídico que no entendía por estar
en otro idioma, y que la agencia y el vendedor actuaron de mala fe creando un
falso clima de confianza para hacerle creer que todo estaba correcto.

Finalmente el juez le dio la razón a la agencia y al vendedor. El juez estimó que
Petra debía haberse procurado un asesoramiento jurídico cualificado, y más siendo
extranjera y no conociendo el idioma, y que la información de que esos terrenos
tenían una afectación urbanística es una información pública al alcance de
cualquiera, así que si no hizo la correspondiente consulta, es su problema.

Petra perdió el juicio, y con él una cantidad importante de dinero.

La calificación urbanística es un elemento que muchas veces pasa desapercibido,
incluso para los abogados, y es una comprobación que es imprescindible hacer para
asegurarse de que el inmueble que vas a comprar no está afectado por ninguna
reforma urbanística y por tanto vas a poder disfrutarlo durante mucho tiempo sin
perturbaciones.

A grandes rasgos podemos decir que hay dos tipos de afectaciones urbanísticas:

Uno es aquel en el que no te van a expulsar de la noche a la mañana, pero
simplemente no te dejan que hagas obras encaminadas a alargar la vida útil del
edificio, solo puedes hacer mejoras ornamentales, como pintar paredes y poco más.
De este modo el edificio se va deteriorando de modo natural hasta que es una ruina
y se tiene que derribar.

Un ejemplo de este tipo de afectación urbanística son estos edificios del barrio de
Gracia. Cuando se construyeron dejaron un espacio muy estrecho para los
peatones. El ayuntamiento ahora quiere dejar más espacio, así que cuando un
edificio se derriba, el nuevo edificio debería ser construido dejando más espacio
para peatones. Este es el motivo por el que vemos aceras como esta con diferentes
anchuras.

El otro tipo de afectación urbanística, es aquel en el que se echa a la gente a la
gente de sus casas a la fuerza, como es el caso de este edificio situado delante de
la Sagrada Familia. El ayuntamiento quiere construir un parque para que los
visitantes puedan admirar mejor el templo desde lejos, así que todos los
propietarios de este edificio serán expulsados con una indemnización.

Mira este vídeo para saber más sobre el riesgo oculto al comprar vivienda en Barcelona.

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